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El gobierno tiene razón. Y también los que lo critican

Los dos están mintiendo

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El pasado 27 de febrero, el presidente Abinader se paró frente al país y habló de empleos. 117 mil, dijo. Aplausos. Números. Progreso. Wao.

Ahí empezó un lío que nos tenía a todos confundidos. Unos dijeron que el 78% de esos empleos eran del gobierno. Otros dijeron 64%. El ministro de Administración Pública, Sigmund Freund, salió a Zol de la Mañana a decir que era 27%. Lo confrontaron en vivo porque el número no cuadraba. Su respuesta fue «bueno ok, un 32%». El caso es que según sus números, 40,000 de 117,000 sería como un 34%, no 27 ni 32.

Pero ese no es el punto. El caso es que tanto la oposición como el gobierno citaron datos reales. Por loco que parezca, todos dieron datos reales. Suena raro, pero más adelante lo entenderás.

En República Dominicana debemos sentirnos orgullosos porque hemos llegado a un nivel de sofisticación política donde ya no se miente inventando cifras, sino eligiendo cuáles cifras contar.

Eso es exactamente en lo que Juan Manuel Sontag vino a ayudarnos a ti y a nosotros.

Juan Manuel es economista, colaborador de El Brifin, y tiene una costumbre que nos gusta: leer los datos completos. Le pedimos que escribiera esto porque en El Brifin creemos que la verdad objetiva no es un punto de vista político, sino una obligación. Y hoy —un sábado, sí, esto no lo esperabas— te la entregamos entera.

Lo que vas a leer no es un ataque al gobierno ni una defensa de la oposición, pero probablemente les va a molestar a varios. Esa es, generalmente, buena señal. Buen provecho.

El empleo público: entre la discusión y los datos

Hace unos días, luego del discurso del presidente, algunos técnicos y otros actores políticos empezaron a poner en relieve que una gran parte de los más de 117 mil empleos que se crearon en 2025 correspondían al sector público. En el debate comenzaron a circular varias cifras que hicieron confuso el entendimiento común.

Algunos hablaban de 78%, otros de 64%, y algunos simplemente decían “la mayoría”. Luego, entró al debate un ministro que estableció la respuesta del gobierno y ahí fue que el tema terminó de complicarse.

Habló de 27% del total, mientras otros funcionarios que también hablaron al respecto no dieron números concretos pero insistieron en que no eran tantos como se estaba diciendo. Entre todos estos datos y todo este lío, intentaré explicar de forma sencilla qué es lo que realmente está pasando y cuál es la realidad.

¿Cuál es el problema? 

El principal tema es la fuente de los datos. El Banco Central de la República Dominicana realiza regularmente una encuesta a casi 9,000 viviendas por trimestre, utilizando una metodología estadística robusta que ha sido durante décadas la referencia principal para analizar el empleo en el país. Esa encuesta se llama Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo y es la que se utiliza para medir, entre otras cosas, el desempleo.

La cifra mencionada en el discurso presidencial sobre la cantidad de empleos creados proviene precisamente de esa encuesta. También es la fuente que han utilizado los técnicos que han opinado sobre el tema e incluso los actores del gobierno que cuestionan las cifras, pero estos últimos solo la mencionan cuando hablan del empleo total.

El debate surge cuando entramos en el detalle de los empleados públicos. Lo natural sería pensar que si aceptamos el número total de empleos generados según la encuesta, entonces también deberíamos aceptar la distribución que compone ese total. Pero no, algunos miembros del gobierno consideran (convenientemente) que ese pequeño detalle de la publicación del Banco Central no refleja la realidad.

Para llegar a los números que han mencionado, comparan los 117 mil empleos estimados por el Banco Central con otras fuentes de datos, como los registros de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) o los datos administrativos del Ministerio de Administración Pública (MAP).

El problema es que esas fuentes no capturan todo el mercado laboral. La TSS, por ejemplo, se alimenta de los registros de cotización de las entidades empleadoras y, por lo tanto, no recoge la totalidad de los trabajadores, especialmente en un país donde una parte importante del empleo es informal y donde es común que las empresas se retrasen en el reporte o pago de cotizaciones de sus empleados.

De hecho, la propia TSS explica que “Los registros de la TSS no reflejan el universo real de empleadores, trabajadores o empleo, ya que hay una cantidad aún indeterminada de empleadores omisos.” 

Algo similar ocurre con los registros del MAP, ya que no todas las instituciones públicas están completamente regularizadas dentro de su sistema. Comparar esos registros administrativos con una encuesta diseñada para medir el mercado laboral completo es evidentemente hacer lo que conocemos como “comparar peras con manzanas”.

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¿Cuál es la realidad? 

Si utilizamos la fuente de siempre, la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) del Banco Central, el resultado es que entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 se crearon 117,948 empleos en la República Dominicana. ¿Es digno de celebrarse? Claro que sí, nuestro país necesita más empleos para su gente. ¿Es algo histórico? Realmente no.

Este mismo gobierno ha logrado mayores niveles de creación de empleo en otros momentos. En 2023 se crearon 178,184 nuevos puestos de trabajo y en 2021 se registraron 267,478, probablemente influenciados por el rebote estadístico posterior al COVID-19 y la amnistía para que esos mismos retrasados, de los que hablaba más arriba, se pusieran al día.

Lo que sí resulta llamativo es el peso que tuvo el sector público dentro de esa creación de empleo. Del total de nuevos puestos, 75,461 corresponden a empleados del Estado según la medición del Banco Central. Eso equivale a aproximadamente 64% del total de empleos creados, la proporción más alta observada en los últimos diez años.

De hecho, si nos concentramos únicamente en los empleos formales, que son los que generalmente se consideran de mayor calidad, el peso del sector público es todavía mayor. En ese caso, cerca del 78% de los nuevos empleos formales provienen del Estado. Ahora probablemente entiendes mejor por qué en la discusión han aparecido cifras diferentes aunque no todas sean mentiras.

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¿Es eso necesariamente malo? 

Creo que esa es la pregunta clave, pero no me atrevo a respondértela. Una mayor participación del empleo público puede ser vista de forma distinta dependiendo de cómo cada persona conciba el tamaño adecuado del Estado.

Esa es una discusión legítima donde entran posiciones ideológicas y donde cada quien tendrá su razón basada en cómo ve correcto el tamaño del gobierno. Pero más allá de eso, a lo que si me atrevo es darte algunos datos; al final, los datos permiten dimensionar de lo que estamos hablando.

Cuando decimos que se crearon 75,461 nuevos empleados públicos, estamos hablando de algo equivalente a contratar aproximadamente 30 empleados nuevos en cada hora laborable de 2025. Dicho de otra forma, durante el año pasado el aparato público incorporó, en promedio, un nuevo empleado cada dos minutos. ¡Me imagino que la gente de RR. HH. estuvo muy ocupadas!

Si miramos donde más nos duele: en el bolsillo, las cifras también son relevantes. En 2025, según datos de DIGEPRES, el gasto en remuneraciones del Gobierno Central se incrementó en RD$22,118 millones. Sí, leiste bien, veintidós mil ciento dieciocho millones de pesos adicionales en nómina pública. Para poner esa cifra en perspectiva, ese incremento es mayor que todo el gasto ejecutado en 2025 por los ministerios de Deportes, Trabajo, Turismo, Mujer, Cultura y Juventud juntos e incluyendo sus propios incrementos en nómina.

Pero ¿y qué es?¿Es que hay demasiado trabajo? No lo dudo, sería incapaz de juzgar sin saber el trabajo de otros. Pero sí vale la pena observar otra vez los datos disponibles al respecto. Según el Banco Central, los empleados públicos trabajaron en promedio 158 horas al mes durante 2025, unas 32 horas menos que los empleados del sector privado, que promediaron 190 horas mensuales.

Además, en 2025 los empleados públicos trabajaron en promedio casi 10 horas menos que en 2024, lo que representa (otra vez) la mayor reducción en la cantidad de horas trabajadas de ese sector en la última década.

Pero siendo sinceros, entre dato y datos podemos confundirnos y si nos quedamos discutiendo únicamente cuáles cifras son correctas, corremos el riesgo de perder de vista el fondo del asunto: La discusión importante no es si el número es 27%, 64% o 78%, sino qué nos dicen esos datos sobre el funcionamiento del Estado y el uso de los recursos públicos.

Porque, más allá del debate político, los datos apuntan a una misma dirección: hay más empleados públicos, hay más gasto en nómina, los salarios están creciendo y las horas trabajadas están disminuyendo. Esa es la conversación que realmente deberíamos estar teniendo.

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Juan Manuel Sontag

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